Parecería de mentira, pero era de esperarse. Que la desinformación y el egoísmo humano se convirtieran en el asesino más poderoso en tiempo de pandemia por Covid-19. No estamos hablando de cómo ni porqué se dio la propagación del virus, sino de los destrozos masivos que ha hecho en tan solo 7 meses. En el mundo se contabilizan más de 12 500 000 casos confirmados y más de 500 mil muertos.

Ninguna de las personas que están gravemente infectadas o las que han fallecido merecen las muestras de egoísmo que practican muchas personas alrededor del planeta; como si esta pandemia y cada persona infectada fueran ficción, como si no les importara nadie más que ellos mismos.

Egoístas los que hacen fiestas con personas fuera de sus burbujas desafiando a la muerte. Inclusive se han visto fiestas para adquirir la enfermedad. ¿En qué cabeza cabe jugar en contra de la vida misma?

Egoístas las empresas que violentan las medidas sanitarias con el único motivo de hacerse cada vez más ricos. Desde producciones agropecuarias en los países más pobres hasta grandes industrias en las élites mundiales.

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Egoístas los que burlan a las autoridades “manifestando” sus opiniones llenas de odio y desinformación. Es una falta de respeto mofarse de las muertes causadas por una enfermedad de nivel mundial, es totalmente inhumano salir pregonando en las calles que esta pandemia no existe mientras miles de personas son internadas en cuidados intensivos, mientras otros miles más pierden la batalla contra el virus.

El acto sin escrúpulos y narcisista de algunos costarricenses, de ir a pegar gritos al frente de casa presidencial divulgando información falsa e invalidando la muerte y estado crítico de los que han pasado o están pasando por el Covid-19 en el país, es una representación de bajeza, de ignorancia y de egoísmo. Como costarricense, me siento avergonzada por sus palabras, indignada por sus pedanterías y tremendamente dolida por sus acusaciones falsas.

¿Es acaso necesario que una persona cercana a todos nosotros enferme gravemente o muera, para que sentemos cabeza y sigamos unas cuantas medidas sanitarias?

Estos no son momentos de andar criticando a cuatro vientos las acciones del gobierno y de altos mandos, si yo mismo no hago nada para mejorar la situación sanitaría del país. Qué fácil es hablar mal del ministerio de salud, del gobierno y otros entes que están tratando de sobrellevar la pandemia, cuando como ciudadanos no respetamos burbujas sociales, no mantenemos distancia ni tomamos las mínimas medias de protección sanitaria.

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Me pregunto ¿cuántas de las personas que son tan hábiles para criticar sobre “las malas obras del gobierno o del país” han aportado el mínimo esfuerzo para sobrellevar esta crisis sanitaria y económica? ¿Cuáles de esos egoístas han ayudado a sus vecinos que quedaron desempleados, han donado para creación de mascarillas para los pobres, han informado correctamente a las personas cercanas?

La responsabilidad de salir avante de esta enfermedad no solo recae en los gobiernos del mundo, sino en todos sus habitantes. Las palabras se las lleva el viento, solo las acciones son las únicas que pueden traer consecuencias positivas ante esta pandemia letal. No dejemos que el egoísmo se rebose, porque si no sí estaremos camino a las manos del más terrible asesino.

Glendy Pérez
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