Abu Winikunka: montaña de colores

Cusco no deja de sorprendernos, es maravilloso y extremadamente abrumador estar cerca de gigantescas montañas empinadas a tan poca distancia. Pero esto no le quita lo increíble que es esta experiencia.

Perú es un país que ofrece muchas riquezas naturales, pero sin duda alguna, la capital histórica de Cusco tiene las vistas más bellas, que le quitan el aliento a cualquiera, literalmente.

Emprendemos nuestro segundo viaje para conocer a un viejo encantador: Abu Winikunka. Muy pocos lo conocen con ese nombre quechua, que significa Dios Vinicunca. La mayoría de personas lo conocen como Montaña de colores o arcoíris.

Desde la ciudad de Cusco hasta las faldas del cerro son aproximadamente 100 kilómetros, que significan unas 3 horas de viaje. Para poder ir a este lugar turístico se necesita estar preparado física y psicológicamente, con un buen suéter, calentadores y zapatos de escalar. Llegar hasta la entrada de la montaña no es tan sencillo como se imaginarían, es una montaña por eso se tiene que pasar por laderas y ríos donde habitan muchos indígenas quechuas del lugar.

Fotografía por: Glendy Pérez

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Rodeados de montañas, ríos y muchísimas llamas y alpacas, se llega finalmente al lugar de inicio de la caminata de 5 kilómetros hasta la punta de Abu Winikunka. Allí, usted puede escoger si caminar o montar a caballo hasta encontrarse a 5.000 metros sobre el nivel del mar.  

Una vez se está a 5.000 metros sobre el nivel del mar, hay que subir un poquito más (por dicha los indígenas del lugar hicieron gradas y pusieron un mecate para agarrarse) y así finalmente se llega a los 5 200 metros sobre el nivel del mar y se pueden observar las magníficas creaciones naturales de esta montaña ¡Con mucha razón le conocen como Montaña de Colores!

Allá arriba cuesta un poquito respirar, más para los que no están acostumbrados a la altitud; pero eso no es problema porque los cusqueños se las han ingeniado con las famosas hojas de coca, basta con masticar unos cuantos minutos y mágicamente los pulmones trabajan como si nada hubiese pasado. En la cima de la montaña inclusive venden tés naturales y comida para matar el hambre.

Pero todo esto se hace de lado, cuando se observan los espectaculares colores de esta montaña. No tiene siete ni mucho menos todos los colores del arcoíris, la Montaña Vinicunca tiene solamente cuatro colores: rojo, amarillo y dos tonalidades de morado, pero cuando se les observa juntos crean una ilusión de tener más colores.

Fotografía por: Glendy Pérez

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Lo interesante acerca de esta montaña es que los vibrantes colores que llaman a miles de turistas todos los años, son creación natural de los minerales debajo de la tierra que hacen que al mezclarse con la luz se vean como un arcoíris de todos los colores.

Llegar a esa altitud y ver las maravillas creadas por la naturaleza valen la pena, nunca se sentirán más llenos de energía positiva y agradecimiento. Con razón las antiguas civilizaciones Inca subían a Winikunka a agradecer a sus Dioses, ella era la representación de hermosura completa.

Definitivamente, conocer la Montaña de Colores es una parada obligatoria si se aventura en Cusco, Perú. Nos acerca a un pasado de historia que solo se llega a entender allí y nos recuerda que las cosas más hermosas son las más simples, pero las que nos llenan de sentimientos verdaderos. Maravillosa experiencia para vivir.

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Glendy Pérez
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