Controla al monstruo de los dulces este Halloween

Happy family having dinner together sitting at the rustic wooden table. Mother and her daughter enjoying family dinner together.

Por Susan Bowerman, Directora Sénior, Educación y Capacitación Mundial sobre la Nutrición, Herbalife Nutrition

Cuando era pequeña, un señor que vivía cerca de mi casa le puso fin a la tradición de repartir dulces en
Halloween, y en lugar sacaba monedas de 25 centavos detrás de las orejas de los niños.

Su casa era muy conocida, pero a la vez él conocía a todos los niños del vecindario, y nosotros sabíamos
que una moneda de 25 centavos era el límite. Así que no era posible caminar alrededor de la cuadra y
volver por otra moneda. Pero ahora pareciera que en esta era donde más es mejor, no existen límites. Y
si, hemos logrado que Halloween tampoco tenga límites.

Ya no se trata solamente de disfraces atemorizantes y de divertirse con amigos y familia. El enfoque
parece ser en quién puede recolectar la mayor cantidad de dulces. No recuerdo exactamente lo que yo
usaba para cargar mi botín, pero te aseguro que no era una funda de almohada, la cual gracias a su peso
ligero y tamaño grande, pareciera ser el método perfecto para transportar las golosinas de Halloween.

Pero ¿realmente alguien necesita una funda de almohada llena de dulces?

No quiero arruinarle las fiestas a nadie, pero cuando reconoces que aquellos que celebran Halloween
pasan la tarde recogiendo una cantidad asombrosa de 600 millones de Kgs de dulces de personas
desconocidas, existen cosas que podríamos hacer para no sentirnos que estamos contribuyendo
demasiado a esta locura.

Hemos aprendido algunas lecciones de investigaciones de psicología alimenticia que podríamos aplicar
aquí. Por ejemplo, sabemos que las personas comen menos cuando se utilizan platos pequeños, en vez
de platos grandes. Las personas deciden cuánto comer dependiendo de cuán lleno se vea el plato, taza o
tazón. También sabemos que las personas se sirven menos cuando se sirven de un contenedor pequeño
en vez de uno grande.

Entonces, ¿qué tal si repartimos dulces de un contenedor pequeño en vez de uno grande?
Probablemente los niños agarren menos. Y, si les damos a nuestros hijos un envase más pequeño para
recolectar golosinas, puede que también queden satisfechos con menos dulces. Todo lo que ellos
quieren es regresar a casa con un contenedor lleno, cualquiera que sea el tamaño. Entonces dile adiós a
las fundas de almohada y dale la bienvenida a los contenedores pequeños.

La otra cosa que hemos aprendido es que mientras tenemos más variedad, más queremos servirnos. Por
este motivo comemos más cuando vamos a lugares estilo buffet. Lo mismo debería aplicarse a los
dulces. Si le ofreces a un chiquillo una variedad de dulces, seguramente va a querer probar uno de cada

variedad, y te vas a sentir culpable por la cantidad de dulces que van a comer. Pero, si limitas las
opciones a uno o dos tipos de dulces, seguramente van a escoger solamente uno.

También puedes cambiar la tradición de dulces por completo. Puede que entregar una moneda de 25
centavos haya pasado de moda, pero puedes entregar paquetes pequeños de nueces, calcomanías de
colores, lápices, tatuajes temporales y obsequios con el tema de Halloween. Todas son una alternativa
sin remordimiento a la tradición de entregar golosinas llenas de azúcar.

Claudia Gonzalez

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