Aun considerando las muchas críticas negativas hacia el falso protagonismo del país como impulsor de las prácticas amigables con el medio ambiento, no se puede negar el reconocimiento a nivel mundial que tiene Costa Rica dentro de este ámbito. Los extranjeros buscan y conocen al país por su utilización racional de los recursos y varias implementaciones de proyectos que ayudarían al ambiente en un mediano-largo plazo.

Tales acciones no pasan desapercibidas, ya que, en octubre del presente año a Costa Rica le otorgaron el Premio de las Naciones Unidas a la Acción Mundial sobre el Clima de 2020, en la categoría de Financiamiento de Inversiones respetuosas con el clima. El país consiguió dicho premio gracias al programa de Pago por Servicios Ambientales (PSA) que fue desarrollado por medio del Fondo de Financiamiento Forestal, instrumento del Ministerio de Ambiente y Energía (Minae).

Además, en el mismo mes, Costa Rica recibe $54 millones de Green Climate Fund, por los buenos resultados relacionados a la disminución de emisiones de gases de efecto invernadero durante 2014-2015, y de esta manera se convierte en el primer país centroamericano en recibirlo.

Al iniciar diciembre, también llegaron las buenas noticias en área ambiental: el país recibió tres autobuses eléctricos donados por el gobierno de Alemania, que estarán transitando por rutas de San José y Alajuela durante cuatro meses de prueba. El transporte público y la experiencia de los usuarios se verán totalmente diferentes en algunos años si seguimos por este camino.

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Y como si fuera poco, hace unos cuantos días el gobierno inauguró el primer centro de carga para vehículos eléctricos en Siquirres, uno de los 37 nuevos cargadores “rápidos” del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), que serán instalados alrededor del país permitiendo a las personas viajar en vehículos eléctricos y recargar en todas las regiones de Costa Rica.

Estos son logros muy grandes, alcanzados por un país muy chiquito; pero que definitivamente traen un cambio radical e importante para el posicionamiento y crecimiento del país como nación amigable con el medio ambiente.

Costa Rica avanza a paso firme hacia el camino de la descarbonización, el uso racional de los recursos naturales y prácticas amigables con el medio ambiente. Nuestro deber es no presentar obstáculo alguno ante estos pasos porque el resultado llegará a afectar grandemente nuestro futuro en la Tierra. Ayudar al planeta no es una moda, es una obligación de adaptación. Con estas “pequeñas” acciones se pueden lograr inmensas hazañas y marcar la historia en un país tan pequeño como Costa Rica.

Glendy Pérez
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