Los actos racistas se han vuelto parte de la cotidianidad costarricense, desafortunadamente como tantas personas lo ven “normal”, no hay movimientos activistas suficientemente fuertes para eliminar el racismo de una vez por todas; o por lo menos, en el pasado no lo habían. Poco a poco van surgiendo corazones indignados por una realidad que mata, más lento que un proyectil, pero igual de fuerte que una bomba.

Se pueden ver actos racistas al denigrar a los indígenas costarricenses por como visten, viven o hablan. El 9 de agosto se celebra el Día Internacional de las Poblaciones Indígenas, y fue establecido así por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para prevenir la discriminación y proteger a esta minoría. Y en el día de esta celebración, a Costa Rica parece no importarle la inmensa riqueza cultural que aportan estas comunidades.

Las comunidades indígenas han perdido, en su mayoría, sus creencias religiosas, sus tradicionales vestimentas y oficios, e inclusive sus dialectos. Todo a cosas de la división social que existe en este país, los pueblos indígenas han tenido que evolucionar y adaptarse a las necesidades actuales del país; país que les ha dado la espalda y evade proteger las herencias generacionales de los aborígenes costarricenses.

Se pueden ver actos racistas al mofarse de los afrodescendientes, de las personas de color e, inclusive, de las personas de la provincia de Limón. El 24 de agosto se celebra el Día de la persona negra y la cultura afrocostarricense, pero, aunque se reconozcan los aportes económico-sociales y se celebre la riqueza cultural que esta comunidad le ha traído al país, el racismo contra los negros se evidencia todos los días.

Los afrodescendientes son el grupo más discriminado en este país, se les tacha socialmente por ser una población “violenta y peligrosa”, se les denigra al tomar puestos de importancia en el gobierno o en instituciones de todo tipo, incluso en deportes nacionales. Esta población ha sido violentada por su manera de hablar, vestir, actuar, bailar, cantar, en fin, han estado en la mira por solo existir.

Se pueden ver actos racistas al reírse de los asiáticos y criticarlos por su manera de comer, de trabajar, de vestir y de hablar. Se pueden ver actos racistas a los nicaragüenses al burlarse de sus trabajos (que ningún costarricense se digna a hacer), de su acento, de sus apariencias e inclusive al evitar a toda costa que hagan de su vida una mejor en tierras costarricenses.

Y finalmente, se pueden ver actos racistas al mirar hacia abajo a cualquier persona que es diferente a nosotros, a lo que conocemos como “aceptable”. Racismo es sentirse superior a otra raza, punto. Y lo que este desenvuelve es odio, es destrucción, es muerte.

El racismo no se ha erradicado en el país y seguirá siendo parte de nuestra cotidianidad si no se alza la voz, si decidimos quedarnos callados y reímos disimulados con cualquier tipo de acción que represente discriminación racial en contra de alguna persona. Es responsabilidad de cada persona investigar sobre el tema, eliminar las actitudes que pueden detonar racismo, unirse en apoyo a los movimientos en contra de la discriminación racial en el país y no ser otra más del montón de “racistas a la tica”.

Glendy Pérez
Latest posts by Glendy Pérez (see all)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *