Dejemos las cosas claras desde el principio. Nuevos impuestos elevados nadie quiere, en eso estamos de acuerdo. Mejores maneras de levantar la economía del país, existen, estamos de acuerdo. Un país que vive en democracia permite huelgas y marchas pacíficas, en esto también estamos de acuerdo. Pero cuando se pierden los estribos y se acude al vandalismo, aprovechándose de la santa democracia, la falta de información y el mal accionar del gobierno, es “pasarse de la raya” y debe ser castigado.

Muchos costarricenses, instruidos por otras personas o simplemente por hablar antes de pensar, han catalogado al gobierno costarricense como una dictadura. ¿Sabrán esas personas que significa vivir dentro de un país dictatorial? Me pregunto si se han quedado algún día sin comer porque el gobierno no se los permite, o si han tenido que huir de su país buscando un mejor futuro para su familia, o si después de bloqueos y altercados con la policía, han sido perseguidos o inclusive, si sus vidas han corrido peligro por levantar la voz. En una dictadura, estas personas estarían muertas.

Es cierto que el gobierno necesita saber que el pueblo está disconforme con las potenciales decisiones a tomar, pero es irresponsable por parte del pueblo levantarse en armas y acudir a actos vandálicos para poner el orden y hacerse escuchar.

Los problemas nunca se han resuelto con violencia. Quemar carros de civiles y de policías, es violencia. Bloquear el paso a vehículos de emergencia, es violencia. Poner clavos para que las llantas se estallen, es violencia. Golpear a policías, camarógrafos y personas que intentan transitar, es violencia.

Leer más: cavadores de nuestra propia tumba

Pero no sólo actos vandálicos se han visto reflejados por las marionetas en las calles estos días. Sino actos terriblemente irresponsables como cerrar caminos que imposibilitan el turismo nacional hasta ponerlo en jaque, durante este fin de semana se han dado cientos de cancelaciones de reservas en todas las áreas del país, lo cual disminuye la generación de ingresos (que es una de los motivos de las huelgas). Y digo marionetas, porque José Miguel Corrales, Oscar Campos y Célimo Guido están sentados en sus casas mientras tienen a sus marionetas en la lucha; una lucha que es meramente para su beneficio personal, no para el del país completo.

Y como si fuera poco, son estos movimientos los que verán nacer un nuevo partido político, que se autoproclama luchador por el bienestar social y la autoridad familiar, incluyendo la fe del pueblo. Yo no sé ustedes, pero ninguno de estos actos representa a Dios, si se llaman a sí mismos como fanáticos cristianos, deberían saber que no se debe pronunciar el nombre de Dios en vano, como evidentemente lo están haciendo. Después de ocasionar un caos social en el país, simplemente no se puede poner de rodillas y pedirle a Dios que tome las riendas de un país.

No se puede evocar a Dios después de accionar en contra de todo lo que profesa. No se puede pretender arreglar un país, erosionándolo. No se puede pedir libertad, mientras violenta la de los demás. No se puede pedir cambio, sin estar abiertos al diálogo. No se puede intentar mejorar un país, empeorándolo. No se puede vivir en democracia, actuando con violencia.

Powered by Rock Convert
Glendy Pérez
Latest posts by Glendy Pérez (see all)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *