• La hondureña de 28 años anotó el gol 100 en lo que va del torneo

Corría el minuto 93′ en el juego de Dimas Escazú vs Coronado, cuando Cristel Sandí cobró el tiro de esquina, el balón quedó en la zurda de Katherine Rodríguez quien anotó el 4-1 en la victoria del conjunto escazuceño.

La emoción de anotar ese tanto fue muchísima y aumentó tras enterarse que también fue el gol 100 del torneo, tanto que caló más allá en la vida de Rodríguez pues significa muchísimo para ella crecer en el fútbol tico.

“Lo del gol no lo podía creer, ni siquiera puedo explicar lo que siento, ayer (martes) llamé a mi mamá y mi familia asombrada y asustada como emoción y susto, me hace muy feliz”, dijo la hondureña.

Rodríguez inició jugando al fútbol cuando apenas tenía siete años, se formó en las fuerzas básicas del Olimpia siempre en ligas menores con niños, donde incluso compartió con jugadores reconocidos en Costa Rica, como Alex López y Róger Rojas.

Posteriormente, jugó con varios clubes en Honduras y al ingresar a la universidad, continuó ligada al fútbol. “El profesor de ahí me dijo que si había jugado (futsal) y nunca había jugado fútbol sala, tuve la oportunidad de integrar el equipo durante toda la universidad, en la selección fui a jugar a Panamá donde quedé de goleadora y goleadora centroamericana”, explicó, además de jugar estudió Educación Física y le falta poco para graduarse de la licenciatura.

La llegada a Costa Rica

La oriunda de Tegucigalpa, menciona que gracias a su hermana que estudia periodismo pudieron observar sus videos, “ella se puso a publicar recortes, a arreglarme los videos de los partidos y a publicar en las redes sociales y ahí me vieron y llamó la atención y se pusieron en contacto conmigo”, ese primer equipo fue Arenal de Coronado con el que no salieron las cosas como esperaba.

Sin embargo, luego pasó a ser jugadora de Universitarias y poco a poco fue notando las diferencias en el fútbol costarricense y el hondureño, donde incluso no tienen Liga Nacional de Fútbol Femenino pero también, el reto de estar lejos de sus seres queridos.

“Cosas difíciles ha sido alejarme de mi familia porque siempre hemos sido muy unidos, ellos me acompañaron a cada partido allá. Ya después yo sabía que aquí iba a ser un reto para mí (…) el nivel es demasiado bajo ( en Honduras) aquí son más rápidas y con más toque, mucha resistencia y mucha fuerza. Yo allá en Honduras trabajaba gimnasio porque yo lo hacía extra”, explicó.

Además, recuerda que en suelo catracho en el fútbol femenino no hay fisioterapeutas o nutricionistas que velen por la salud de las jugadoras como sí lo ha encontrado en el club que hoy milita, el Dimas Escazú con el cual tiene gran agradecimiento y le fue muy grato ser tomada en cuenta en las filas del técnico Geovanni Vargas.

La mediocampista espera con su ejemplo poder abrirle puertas a otras jugadoras de su país. Foto: Prensa Dimas Escazú

“Cuando me dijeron que me podían dar la oportunidad primero me quedé así como en shock porque yo soy hondureña y yo tengo mucho respeto por las chicas y siempre es de los primeros equipos en la tabla entonces yo súper emocionada, el profe siempre me apoya con todo y las muchachas siempre me dan la confianza entonces ahí voy metiéndome”, añadió Rodríguez.

A parte de la felicidad que le han traído los goles y jugar con Dimas Escazú, Katherine se ha convertido en una voz y ejemplo en el fútbol femenino de Honduras pues es una jugadora que demuestra que en medio de las circunstancias pueden cumplirse los sueños, ahora levanta la voz por el establecimiento de una Liga Nacional en su país y aconseja a niñas que la contactan a través de sus redes sociales.

“A mí me escriben muchas niñas y jóvenes, yo las aconsejo porque el cuidado ahí en Honduras depende de uno mismo, cuidarse la alimentación y hacer trabajo extra. Además las motivo porque sí se puede”, dijo Rodríguez.

Así es como a pesar de la distancia con su familia Katherine Rodríguez busca abrirse camino no solo en Costa Rica sino para muchas jugadoras en su país, siempre confiando en Dios y asegurando que sí se puede cumplir los sueños.

Fiorella Montoya Monge

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